sábado, 2 de mayo de 2009

¿Qué hacer con la CTS y la gratificación?

La finalidad de contar con un seguro de desempleo y, al mismo tiempo, estar en un país con una economía pequeña y altamente informal, originó crear el concepto de compensación por tiempo de servicios o CTS.



¿Por qué es importante? Porque en el Perú, a diferencia de países desarrollados, quien pierde el empleo queda a su suerte sin ingresos, pero por ello no desaparecen sus obligaciones ni sus necesidades. En el Perú, se calcula que el tiempo que tarda (en circunstancias normales, esto es, sin crisis) un trabajador despedido en reubicarse en una nueva plaza son seis meses. Por ello, se pensó que la CTS (constituida por los depósitos que dos veces al año realiza el empleador, equivalentes a medio sueldo por cada año trabajado) debería ser intangible para que sirva a su propósito.



Se entiende, entonces, que la CTS debería alcanzar para cubrir al menos ese lapso, pero la realidad es muy distinta. En promedio, esta asciende a poco menos de S/.1.000, y ni siquiera cubre las necesidades de un mes.



¿Cómo así? Pues porque la CTS ha sido perforada en varias ocasiones. Primero se “liberó” para que el trabajador pueda retirar hasta el 50% de su fondo y destinarlo de uno u otro modo a su vivienda. Luego se decretó la libre disponibilidad por un monto de 50%, con lo que se terminó de desnaturalizar su función primigenia.



¿Y AHORA QUÉ PASA?
Hoy, otra vez, con la intención de incentivar el consumo y así impulsar la producción y mejorar la resistencia contra la inminente crisis —al menos esa es la justificación que se esgrime—, el Congreso decidió que se puede disponer del saldo completo de la CTS. En teoría, si se estimulan el gasto privado y el consumo, se sostendrán las ventas y con ella la producción, los empleos y la economía.



Lamentablemente, no sucede así. Está demostrado que un ingreso extraordinario (como lo será la CTS, al menos temporalmente) no se destina a consumir sino a pagar o reducir las deudas. Y eso no impulsa el consumo y sí, en cambio, deja absolutamente desprotegidas a las personas en caso de que pierdan su empleo a causa del impacto que la crisis internacional pudiera tener en nuestro país.



Por ello, hablamos con tres especialistas que, más allá de la posición que tienen al respecto de si estuvo bien o no liberar el íntegro de la CTS, aconsejan que es recomendable no disponer de todo ese dinero ni para pagar deudas, ni para gastarlo, aun en bienes duraderos. Y es lógico, la regla de oro de los inversionista y grandes financistas (no de los bancos, por cierto) es que la liquidez en períodos de crisis no tiene precio porque el poder conseguirla es incierto y seguramente será muy costosa.



El economista y ex viceministro de Economía, Eduardo Morón, piensa que la consecuencia y el impacto más importantes de la crisis los sufrirán los propios trabajadores, que —como decíamos anteriormente— acabarán desprotegidos si se quedaran sin empleo. ¿Qué le recomendaría a quienes piensan que el dinero de la CTS no debería ser liberado? “Que lo guarden si es que piensan que cabe la posibilidad de que pierdan sus empleos (...), el impacto de liberar la CTS en el consumo será mínimo”, afirma.



Por su parte, el jefe del departamento de estudios económicos del BBVA Banco Continental, Hugo Perea, piensa que si no se tienen necesidades inmediatas de utilizar el dinero de la CTS, este debería guardarse, probablemente en un depósito a plazo. La idea, otra vez, es tener el dinero protegido, pero a la mano en caso de que vaya a ser necesario. “Cada caso es distinto, y así debe ser la recomendación, caso por caso. Pero si el dinero extra que representa la CTS liberada no es urgente, no debería utilizarse íntegramente en pagar deudas o gastar. Se debe generar una suerte de ahorro preventivo porque no sabemos con certeza cómo vienen las cosas, y en situaciones de alta incertidumbre es preferible tomar precauciones”, afirma.



El economista y director de la consultora Macroconsult, Élmer Cuba, tiene una opinión diferente. Él piensa que las personas que tienen deudas deberían apresurarse a pagarlas, pues es, financieramente, lo más eficiente. Lógico, los intereses que se ganan en un depósito CTS no se acercan siquiera a los que cobran las instituciones financieras por los préstamos que otorgan. En todo caso, y más allá de ello, Cuba prefiere no recomendar que el depósito disponible debiera destinarse al ahorro o al gasto, pues ello dependerá de la perspectiva que cada persona tenga respecto al futuro inmediato.



La verdad es que, aun sabiendo que solo se trata del próximo depósito de CTS (medio sueldo), del que se podrá disponer al 100%, la inmensa mayoría de trabajadores ya utilizó la mitad de sus fondos, cuyo saldo —muy probablemente— será insuficiente para cuando quede sin empleo. ¿Qué hará usted con su CTS?



Noticia extraido del diario : El comercio

Ricardo Gutierrez Peralta

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